Santiago.

 

  Mientras todos corren en sus autos.
Mientras la ciudad huye despavorida.
Mientras trata de quitarse los orines de su
vestido maldecido.
Mientras ríe con su risa de loca desdentada.
Mientras el sol se estrella contra la basura suspendida.
Los ciegos sonríen,
pues oyen crecer la hierba.

 

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