Heteras

 

Las diosas de la noche,
las susurrantes
las lascivas gemidoras de sueños
sólo eran
-bajo la luz de sol-
flores marchitas
arrancándose los
piojos.

 

 

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Noticia vieja

 

 

Cuando cayó tu cuerpo sobre el cemento,
volaron dos palomas hacia el olvido.
La ciudad no se detuvo.
Sólo apartó
la mirada
y nada dijo.